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La oficina se enfrenta al reto de reinventarse

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Las oficinas están sufriendo y van a sufrir una disrupción similar a la que han vivido otros sectores estratégicos para dar respuesta a los cambios que se avecinan con una fuerte implantación tecnológica, nuevas generaciones laborales y una transformación de los modelos de negocio y de la forma de trabajar.

En 10 años, la integración de la inteligencia artificial, la realidad virtual y los sistemas analíticos harán que las oficinas actuales sean tan raras e irreconocibles como ver un teléfono de disco en la pared de una cocina. En el futuro, caminaremos por oficinas llenas de ordenadores que serán completamente diferentes a los actuales, y las salas y el mobiliario tendrán un aspecto diferente, más cómodo e intuitivo, pero el cambio más notable será que se difuminarán las líneas entre la tecnología y el entorno.

Según investigadores de Steelcase, gracias a sensores inteligentes y un software de reconocimiento de voz, el espacio podrá anticiparse a las necesidades del equipo que trabajará en su interior, por ejemplo, recuperando los documentos o registros del proyecto o fomentando la participación equitativa entre los miembros del equipo. Las oficinas y salas de reuniones registrarán nuestros comportamientos en función de los datos que depositemos en nuestros dispositivos y sensores bioinformados, con los que podremos ajustar la iluminación, la privacidad visual, la acústica y la temperatura gracias a algoritmos concebidos según nuestras preferencias personales. La oficina se parecerá más una persona, a un compañero o a un tutor que guiará a los trabajadores hacia una mejor experiencia laboral.

En un futuro inmediato veremos cómo aumenta en los espacios de trabajo la popularidad de los asistentes virtuales, que se ocuparán de la mayor parte de las labores administrativas diarias como transcribir actas de reuniones, programar conferencias, reservar salas de reuniones, responder correos rutinarios y traducir. Robots, asistentes virtuales y otros tipos de agentes de software actuarán como servidores humanos, no solo a la hora de consultar los datos sino también, realizando preguntas y acometiendo tareas.

Al igual que en la actualidad ya tenemos un reloj que nos avisa de que tenemos que movernos, la silla de trabajo incorporará un sensor que nos indicará cuándo debemos levantarnos y cómo podemos mejorar la postura para evitar problemas musculares. Los espacios podrán valorar en qué estado se encuentra nuestro cerebro: si estamos concentrados, cansados o en pleno rendimiento, y podrán definir el tipo de iluminación que más nos conviene, la temperatura más adecuada o si debemos cambiar de postura para mejorar nuestro ritmo de pensamiento.

En la oficina del futuro las pantallas planas y las ventanas del navegador quedarán obsoletas. Las presentaciones ya no estarán atadas a las paredes o a las superficies planas. Surgirán nuevas formas de interacción con los datos, y la realidad aumentada y la realidad virtual pasarán a ser los principales modos de interacción. Exploraremos visualizaciones volumétricas de mundos de datos con un simple gesto o con nuestra cabeza, brazo y cuerpos. Las sillas y demás mobiliario funcionarán como joysticks, aprovechando nuestros movimientos corporales reales para cambiar nuestra orientación física en el espacio virtual.

En la oficina del futuro seremos capaces de estar codo con codo con compañeros que se encuentren repartidos en distintas partes del mundo en un escenario de realidad aumentada, moviéndonos y hablando con los demás tal y como si estuviéramos en la misma sala. No desaparecerán los equipos distribuidos por el mundo, pero los aspectos más frustrantes de las interacciones con ellos, como los creados por una pantalla bidimensional, el ruido ambiental y las distracciones de los compañeros desaparecerán.

En esta amalgama de edificios inteligentes con dispositivos wearables, robots, pantallas en 3D y avatares virtuales, lo que realmente marcará la conexión con la oficina será el espacio y la capacidad para crear una experiencia laboral que sea capaz de sacar lo mejor de cada trabajador.

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